Orlando Méndez / Leo Reyes

Como una forma de estar activas, mujeres de diferentes nacionalidades se unifican a través del balompié.

Cuatro años atrás, la Women Soccer Club no existía, solo era un proyecto que vagaba en el aire y que después fue tomando forma, como cuando un arquitecto se dispone al diseño de un plano para después convertirlo en una ambiciosa realidad.Dejando a un lado el aspecto económico y las ambiciones de éxito en el ámbito competitivo, la Women Soccer Club surgió como una forma de darle uso al tiempo de ocio, y qué mejor que emplearlo en el deporte del fútbol. Esta liga de fútbol, que funciona en la cancha del Liceo Unión Panamericana, del sector Miraflores, solo está integrada por mujeres, pero adultas, y dirigida por dos hombres, también de cierta de edad.

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“Lo hacemos por amor al deporte, al fútbol”, afirmó el uruguayo Enrique Costa, entrenador de las jugadoras que integran a la Women Soccer Club. “El concepto original es divertirse, jugar al fútbol”, agregó Costa.

La idea original, según comenta el dirigente deportivo, era apartar un espacio donde se reunieran chicas adultas, ya con hijos, que no tenían cabida en las ligas de fútbol de los distintos colegios de la ciudad donde suelen practicar jovencitas.

Ante esta limitante, un grupo de ellas decidió acercarse a él para que les impartiera las técnicas de cómo jugar al fútbol de una manera divertida.

El proyecto fue tomando espacio, ya que cada semana se integraban más jugadoras, pero con un ingrediente adicional, de diferentes nacionalidades.

Con cuatro años de formada, la Women Soccer Club acoge a unas 50 jugadoras y, luego de reunirse los lunes, la entidad se vio en la obligación de adicionar otro día en la semana, que resulta ser el jueves.

Aunque tienen los conocimientos básicos de cómo jugar al balompié, Costa señala que partidos amistosos con equipos de otras entidades integradas por jugadoras más jóvenes, pero que solo les interesa estar en el terreno de juego y que se manejan de otra manera.

Gama de nacionalidades

No es que la Women Soccer Club solo acoja jugadoras extranjeras. Por el contrario, en el equipo también hay dominicanas, que tienen sus compromisos y que comparten sus experiencias fuera del terreno de juego.

“Tenemos jugadoras húngara, belgas, argentinas, brasileñas, colombianas, francesas, norteamericanas, de Praga y dominicana, entre otras”, reveló el entrenador Costa.

La dominicana Laura Sánchez es portera y capitana de la Women Soccer Club.
Ella participaba en los torneos intercolegiales y fue una compañera de trabajo que le hizo la invitación. “Hace tres años que vine y desde el principio me enamoré del proyecto”, dijo Sánchez, quien reveló que trabajan en el ajuste de los horarios para los encuentros de los jueves. “Esto sirve para unir a la familia, es chulísimo ver los hijos animando a las madres, y los novios o esposos. Todo es interesante”, agregó.

Anmarie Gordon es de Virginia, Estados Unidos. En su país practicaba salto de garrocha y llegó a la liga a través de una amiga del colegio donde es profesora. Con excelentes condiciones físicas, cada jugadora no teme a exhibir sus cualidades en cancha.

La belga Anabella Melot no es la excepción. Ella se enteró del proyecto a través de la red social Facebook y llegó a jugar en un club regional de fútbol en Bélgica.

Ludmilla Moreira es de Brasil. Como a otras, una amiga también le giró la invitación e inmediatamente pasó a formar parte de la matrícula deWomen Soccer Club. Ella siempre ha jugado al fútbol e incluso llegó a jugar anivel provincial en su tierra. Una de las más veteranas es la dominicana Lourdes Blandino, de 45 años, quien agregó: “Mi vida sin deporte no es vida. Es bueno incorporar a los hijos al deporte, de esta manera compartes con ellos y los alejas de los vicios y las malas compañías”, dijo.

El dinamismo está presente en Vanessa Ribeiro o mejor conocida como “Vanessa la portuguesa”, por su origen de procedencia (Portugal). Ribeiro labora en un hotel de la capital y no falta a los entrenamientos.

Lo físico es tomado en cuenta

Con dos años como miembro del cuerpo técnico, Miguel Bado, de Uruguay, revela que se integró a la Women Soccer Club como un desafío, principalmente por la gran cantidad de jugadoras con nacionalidades distintas.

“El crecimiento no es solo deportivo, sino también humano”, agregó Bado, quien llegó en el fútbol a nivel profesional con cuatro clubes en su país (Wanderfull club, Huracán, Buceo, Miramar Misión y en el Fénix), donde en este último se lesionó la columna y tuvo que retirarse de la competición.

Su responsabilidad en el proyecto, como la define, es trabajar en la parte física, técnica-táctica, aspectos que van a depender del planeamiento y la cantidad de jugadoras en cancha. Bado ha hecho cursos de entrenador y además imparte clases en dos instituciones deportivas del país.

Fuente: http://www.elcaribe.com.do/2011/12/07/naciones-unidas-por-futbol