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Estados Unidos ya tiene nuevo ídolo. Una sociedad tan devota de los líderes ha encontrado uno nuevo. Se ha ido fabricando poco a poco, a la manera yankee. Primero destacó en el instituto, después le captó la firma Nike, algo imprescindible cuando se trata de un deportista, para luego triunfar en la Universidad y terminar doctorándose ante 80.000 espectadores, los que este lunes llenaron el Mercedes Benz Superdome de Nueva Orleans.

Hablamos de Anthony Davis, un joven de 19 años que ha logrado centrar toda la atención de un país como Estados Unidos y que no ha fallado en la cita decisiva. El ala-pivot de la universidad Kentucky llevó a su equipo primero a la final de la NCAA y después al triunfo ante Kansas (67-59). Además, cuenta con el patrocinio de Obama, jugador frustrado de baloncesto y que pronosticó el triunfo de Kentucky y de Davis.

Pese a no tener su día en ataque demostró todo el potencial que le señala como estrella del baloncesto a esta peculiar ‘pantera rosa’ de largos brazos y piernas. Logró 6 puntos, 16 rebotes y 6 tapones. El mejor jugador de la final fue el escolta Lamb con 20 puntos. Las cifras logradas por Davis han servido de colofón para ser elegido mejor jugador del año. Davis es el segundo ‘freshman’ o estudiante de primer año que es elegido el número uno del baloncesto universitario. El anterior fue Kevin Durant (Oklahoma) en 2007 cuando jugó en la universidad de Texas. Además de ser elegido el mejor jugador del año, también ha sido designado el mejor defensor, novato, el número uno para los entrenadores de la NCAA. También acaparó premios en su época de instituto.

En ese camino hacia el firmamento que ya parece pisar el que será número uno del draft de la NBA en el próximo mes de junio, no ha faltado de nada. Para empezar su lugar de nacimiento: Chicago, ciudad marcada por el baloncesto en los últimas tres décadas. Un año después un tal Michael Jordan pisaba el estado de Illinois para llevar a los Bulls a la cima deportiva. Durante doce años todos en Chicago admiraban al mejor jugador de todos los tiempos y Davis no era una excepción. Estaba predestinado que tenía que jugar al baloncesto y más cuando sus padre llegaba al metro noventa, cinco centímetros menos que su madre. Algunos de sus familiares ya jugaron al baloncesto de manera más o menos profesional e incluso un primo del padre jugó en Europa, en Alemania concretamente.

Davis destacó muy pronto en el instituto, en el Perspectives Charter School, pero no fue hasta su paso por la Jordan Brand Classic de hace un año cuando todos los ojos se fijaron en ese jugador tan capaz de tirar de tres como de intimidar bajo el aro. La citada exhibición reune a los mejores jugadores que destacan y que la firma a la que da nombre el que fuera alero de los Bulls fabrica al futuro campeón. Por allí pasaron jugadores como Carmelo Anthony (2002), Bynum (2005), DeRozan (2008), LeBron James(2004), Durant (2006), Blake Griffin (2007), Dwight Howard (2004)… La firma Nike, responsable de la marca Jordan Brand Classic, apadrina los primeros pasos de las que serán próximas figuras del baloncesto, se mezclan jugadores de instituto y universidad en unos días de convivencia, partidos y muchas exhibiciones, dos semanas después de la final de la NCAA. En 2011 Anthony Davis pasó por allí deslumbró con su peculiar baloncesto y Nike echó el lazo al que iba a ser jugador de Kentucky. Por algo fue elegido mejor jugador del certamen.

Recuerda a Bosh y a Garnett

Lo primero que le indicaron desde Nike era que cambiara de número, que abandonara el 41 que lucía en el instituto de Chicago para hacer suyo el 23 que hizo famoso Michael Jordan. Dicho y hecho, fue llegar a Kentucky y lucir el número de su ídolo en el pecho y en la espalda de ese larguirucho cuerpo que tapa con una horrorosa camiseta interior. Y es que esos largos brazos permiten a Davis llegar a dónde la mente no puede imaginar. Tapona todo lo que pasa por sus inmediaciones, captura rebotes y machaca pelotas imposibles para cualquier otro. Intimida en defensa como pocos y desconcierta en ataque con esa capacidad para tirar de lejos y machacar por igual. En la NBA le comparan con Chris Bosh, integrante del ‘BIg Tree’ de Miami junto a Wade y LeBron James, por su variedad de movimientos, pero lo cierto es que es mucho más atlético que el amigo de José Calderón. Incluso por sus movimientos y brazos y piernas sin fin, se puede llegar a parecer a Kevin Garnett. Su inminente futuro en la NBA despejará el futuro del nuevo héroe americano.